Hoy no supe mucho de ti
y quise no extrañarte,
todo era murmullos a mi alrededor
y no había motivo alguno por el cual sonreír.
Era todo tan falta de aquello,
es como un río sin peces,
como un marinero sin mar,
así se es cuando tú no estás.
Es oscuro,
sin un techo, ni una pared
y tampoco un papel para dibujar.
Imaginarte,
lo quise hacer,
pero no se halla en ello,
lo que tienes tú.
Vuelves mis días en un cuento,
tú eres la princesa y
yo el caballero que te quiere salvar;
suena cursi,
tal vez,
pero es tan simple, lo que es genial.
Hoy no fue como en aquellos días,
se fueron todos y quedé yo,
esperando que la noche borrara mi tristeza,
buscándole a mi historia un mejor final,
un final en la que eres tú,
la que me viene a salvar.
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