Miraba las estrellas en el inicio de otro día
dejaba mis esperanzas para un presente que siempre cambia
me senté y observe el pasar de la gente
y la noche carecía de algo común.
Los sueños de personas con poca importancia
se paran en las esquinas de burdeles sin nombre
miraban a las mujeres como miran a la noche
sin importarles cometer un error.
Las palabras se convirtieron en armas de doble filo
esperan a sus víctimas sentados en butacas
parques oscuros llenos de tristeza
asesino a sueldo transeúnte común.
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