Ya quisiera yo amarte, como nadie te lo ha dicho.
Ya me muero por besarte, por darte un beso amargo.
Y daría yo mis ojos, mi alma entera, por tenerte una noche entre mis venas.
Es así mi dolor agudo, que el quererte se me ha hecho un encanto.
Desearía tenerte siempre, decirte todas las horas que me gustas tanto.
Más que desearte, he llegado amarte y me arde el pecho de saberlo.
Amor, tú me dueles y eres aquella tortura agradable a mi alma.
No me dejes mi dolor bello, quiero tenerte eternamente a mi lado.
No me dejes mujer de trapo, no me dejes, aunque me duelas, no me dejes.
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