jueves, 7 de marzo de 2013

Hacia dónde huir.

Si vas a dejarme, que sea muerto, ajeno al dolor, a la indiferencia que emanas.
No pretendas engañarme, sé que me quieres preso de ti, como un animal que adorna tu estancia.
Me has vuelto presa de todo cuanto quieres.

Si vas a dejarme, que no sea lento, no es un suicidio lo que pretendo, ni perderte ha sido mi plan.
No pretendas engañarte, sabes que te has vuelto esclava de banalidades, que ves en otros lo que ansías.
Eres presa de tus delirios, de una libertad infundada en lo que puedes obtener de otros, de esos que satisfacen el hambre del vacío que te has provocado con mi ausencia.

Si vas a dejarme, corre, pero no te refugies en unos brazos fríos y débiles, ni en lugares fantasmas donde los perdidos creen hallarse.
No nos engañemos, porque morirá el más débil, el que no se sabe solo, el que se esclaviza en cualquier mirada, el que necesita de otros para sentirse fuerte, seguro de sí, el que se engaña para sobrevivir.

Vas a dejarme, ¿has pensado hacia dónde huir?

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