viernes, 28 de octubre de 2011

Cuento historias, sin haber vivido ninguna.

Esta vez hablaré de aquel camino, ese que recorría al caminante.
Así se conocieron, ambos pasajeros sin destino, así llegaron a extrañar, sin poder olvidarse.

Es que conocerse, realmente es saber de la existencia de ambos; a veces uno conoce aquello que no percibe.
El viento no sabe que le hablamos, ni el árbol que jugamos en sus ramas.

Que alguien se explique por qué necesita conocerse, ¿acaso con ser no le basta?
No somos quienes buscamos el sentido, somos quienes caminan en busca de lugares.

Distinto aquello que todos entienden, y aquello incomprensible, por nadie visto.
Dónde quedó aquel lugar distante, ese donde las piedras flotaban sobre el río.

Les cuento una historia distinta, una más, que yo no he vivido.

sábado, 8 de octubre de 2011

Prófugo de mi locura.

Se huye del silencio, de los miedos, de las mentiras, de los desengaños, de traiciones…
siempre huimos de aquello que más nos atrae…
de la vida, de las ilusiones, de los deseos, de nuestros más profundos sentimientos…
y corremos, tratamos de irnos lo más lejos.

Ocultarnos, pensar, imaginar, querer ser los únicos existentes…
morir, vivir, ser felices o estar tristes, así somos de indecisos…
ser perfectos, ser indiferentes, tener sentimientos o a veces no tenerlos…
llorar, reír, escuchar y en ocasiones no querer hacerlo…
es por eso que corremos, tratamos de irnos lo más lejos.

Deseos inescrupulosos. ver morir a otros, asesinarlos, pero en ocasiones dar la vida por ellos…
seducir, ser seducido, amar y en instantes querer forzar aquello, no ser amados…
uno casi nunca sabe lo que quiere…
encerrarnos, nunca salir de donde estamos…
escaparnos, ver la luz, sentir el viento…
llorar de alegría…
sonreír irónicamente…
ilusionarnos, fantasear con lo que no es nuestro.

Es linda la vida, es maravilloso ser humano...

Se huye del silencio, de los miedos, de las mentiras, de los desengaños, de traiciones…
y corremos, tratamos de irnos lo más lejos.

viernes, 7 de octubre de 2011

Reflejo.

Aquel hombre del espejo que observa
a través de sus ojos la realidad de otro
la realidad del mundo, la de su entorno.

Aquel hombre del espejo que observa
la sensibilidad de su cuerpo
al ver a un semejante enfermo
al que ve su corazón.

Aquel hombre del espejo que observa
la verdad del pensamiento
la realidad de la ilusión
aquel que ve sus sueños, como ver su corazón.

Aquel hombre del espejo que observa
lo que nunca pude ver yo.